Un condado cualquiera
Knox County no era distinto de ningún otro rincón de Kentucky. Carreteras que se perdían entre bosques, pueblos que se conocían por sus supermercados y sus iglesias, un concierto anunciado para el fin de semana. Nadie tenía motivos para mirar dos veces el terreno al este del condado, donde hacía años una constructora había levantado algo que en los planos figuraba como "instalación de almacenamiento industrial".
No lo era. Bajo esa tierra, en silencio, un puñado de personas llevaba años preparando un lugar para cuando el mundo de arriba dejara de funcionar. Lo llamaban Proyecto Serenity. Casi nadie en la superficie sabía que existía. Los pocos que sí lo sabían no imaginaban que lo necesitarían tan pronto.
Para casi todo el condado, Serenity no existe. Y para cuando lo descubran, ya será demasiado tarde para pedir un lugar dentro.
Esta es la historia de los trece días que separaron un condado tranquilo de un condado que ya no volvería a serlo.